Nos encontramos en una época de cambios en la que, progresivamente y desde todos los ámbitos, se van dando pasos encaminados a lograr una sociedad más justa e igualitaria en la que mujeres y hombres tengan los mismos derechos y oportunidades.
Pero, de poco sirven esos avances si desde los medios de comunicación, con todo el poder de influencia que tienen sobre la sociedad, se siguen transmitiendo mensajes machistas y discriminatorios.
El machismo en los medios de comunicación
La publicidad es el máximo exponente de esta discriminación, ofreciendo una imagen estereotipada de las mujeres que perpetúa los roles tradicionales y cosifica al género femenino, ejerciendo una fuerte presión social por ajustarse a unos cánones de belleza imposibles.
Otro ejemplo de discriminación lo encontramos en el tratamiento de las noticias, desde artículos dedicados a juzgar la vestimenta de mujeres influyentes hasta la forma de maquillar los titulares relacionados con la violencia de género, donde las mujeres siempre mueren en lugar de ser asesinadas.
Y es que esta desigualdad se perpetúa en todos los ámbitos y tipos de prensa; no hay más que comparar los titulares que hacen referencia a los méritos deportivos, además de las diferencias entre la notoriedad y visibilidad que se otorga a unos y a otras.
Por otro lado, la televisión e internet siguen ofreciendo modelos de relación que normalizan y perpetúan las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, creando referentes nada igualitarios para la juventud, entre la que están proliferando el control, la romantificación de los celos y las distintas formas de violencia de manera alarmante en los últimos tiempos.
Por tanto, los medios de comunicación juegan, por su grado de alcance e influencia sobre la población, un papel determinante en la lucha por la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Por ello, han de actuar con responsabilidad y ser partícipes de un cambio social, evitando reproducir roles y estereotipos de género que denigren la imagen de las mujeres.